El embajador de Irán en España, Reza Zabib, ha calificado las recientes protestas en su país como "la mayor operación terrorista jamás realizada dentro de Irán", afirmando que más de 3.000 personas perdieron la vida debido a la violencia perpetrada por grupos apoyados desde el exterior. Según Zabib, estas manifestaciones, que comenzaron como protestas económicas, derivaron en un escenario de violencia extrema con distribución de armas y ataques indiscriminados.
Las autoridades iraníes han confirmado más de 3.000 muertes durante las protestas. Zabib distingue tres fases en los acontecimientos. En la primera, las manifestaciones fueron limitadas y relacionadas con la inflación y la devaluación de la moneda nacional, pero concluyeron tras diálogos con empresarios. Posteriormente, hubo una ola de protestas en ciudades pequeñas, que incluyó enfrentamientos violentos pero fueron tolerados por las fuerzas de seguridad.
El momento más crítico ocurrió entre el 8 y el 10 de enero, cuando, según Zabib, grupos terroristas armados atacaron indiscriminadamente, matando a civiles y policías. El embajador acusó a fuerzas estadounidenses e israelíes de estar presentes en el terreno, aunque no proporcionó pruebas concluyentes. Además, aseguró que los grupos terroristas admitieron públicamente su responsabilidad en los ataques.
Zabib afirmó que, de las más de 3.000 muertes registradas, unas 2.400 fueron civiles y policías, mientras que el resto correspondió a "elementos terroristas" abatidos. También mencionó la confiscación de armas y comunicaciones grabadas en las que se ordenaba matar a policías y civiles. Sin embargo, no detalló cifras concretas sobre agentes extranjeros detenidos o neutralizados.
El gobierno iraní ha implementado medidas para aliviar la presión económica, como subsidios directos y garantías de acceso a bienes básicos. Además, se está restableciendo el servicio de internet, que fue interrumpido durante las protestas. Zabib aseguró que las ejecuciones no se utilizarán como castigo para manifestantes pacíficos, pero quienes cometieron ataques violentos serán llevados ante la justicia.
El embajador también destacó la magnitud de los daños materiales, incluyendo la destrucción de infraestructuras públicas, vehículos y comercios. Según cifras oficiales, más de 700 vehículos policiales, 440 mezquitas y decenas de bibliotecas fueron incendiados o destruidos. Zabib aseguró que los responsables enfrentarán procesos legales conforme a estándares internacionales, sin ejecuciones sumarias.
La situación en Irán se ha calmado después de estos eventos, pero las tensiones económicas y políticas siguen siendo un desafío para el gobierno, que mantiene su postura de enfrentar lo que describe como una operación terrorista sin precedentes.





