El Vaticano refuerza su lucha contra los abusos con nuevos poderes para supervisar diócesis
El Vaticano ha aprobado nuevos estatutos para su Comisión de Protección de Menores, otorgándole mayor autoridad para investigar y denunciar fallos en la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia. La reforma, impulsada por el papa León XIV, permite al organismo elevar informes directamente a la Santa Sede cuando detecte "violaciones repetidas" en diócesis locales.
La normativa, vigente desde el 20 de mayo pero anunciada este sábado, refuerza la supervisión sobre las iglesias regionales y mejora la coordinación con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, encargado de juzgar casos de abusos. El arzobispo Thibault Verny, presidente de la comisión, destacó que las reglas reflejan "la escucha a las víctimas y la experiencia de las comunidades".
Más poder para actuar
La clave del cambio está en el artículo 6.4: si una diócesis ignora las denuncias o no implementa sistemas de protección, la comisión podrá alertar a las autoridades vaticanas para que "actúen". Además, sus miembros tendrán voz en las reuniones de obispos durante sus visitas al Vaticano.
Otra novedad es la obligación de publicar un informe anual sobre los avances en la protección de menores, algo que solo se había hecho dos veces desde la creación del organismo en 2014. El documento será revisado por el papa antes de su difusión.
Denuncias accesibles y apoyo a víctimas
Las nuevas reglas exigen que todas las diócesis establezcan sistemas "fáciles de usar" para reportar abusos, incluso mediante oficinas especializadas. También promueven la creación de centros regionales donde las víctimas reciban apoyo médico, psicológico y espiritual "con dignidad".
La comisión amplía su equipo de 18 a 23 miembros, con mandatos de cinco años renovables una vez, para garantizar "continuidad y frescura". Su presidente o secretario formará parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, mientras este enviará observadores a sus reuniones.
Con esta reforma, el Vaticano busca cerrar grietas en su batalla contra los escándalos de abusos, tras años de críticas por opacidad y lentitud. Sin embargo, su éxito dependerá de cómo se aplique en las más de 3,000 diócesis católicas del mundo.





