El Vaticano ha excomulgado a los principales líderes de una secta católica ultraconservadora en un histórico movimiento que marca la mayor ruptura en décadas dentro de la Iglesia. La medida afecta también a los fieles que sigan leales al grupo, con cientos de miles de seguidores en Estados Unidos y Europa.
La decisión, anunciada este jueves, golpea al ala más radical del catolicismo y refleja la creciente tensión entre el Papa Francisco y los sectores tradicionalistas. La excomunión implica la expulsión de la comunidad sacramental de la Iglesia.
El grupo afectado, conocido por resistirse a las reformas del Concilio Vaticano II, ha sido acusado de "cisma" por rechazar la autoridad del pontífice. Las divisiones se agravaron tras las restricciones del Vaticano a las misas en latín, un símbolo para los conservadores.
Expertos señalan que este es el enfrentamiento más grave desde 1988, cuando el Vaticano excomulgó a obispos opuestos a las reformas. La medida busca frenar la influencia de corrientes que desafían la dirección más inclusiva de Francisco.
El cisma podría tener repercusiones globales, especialmente en países como Francia y EE.UU., donde el grupo tiene fuerte presencia. La Iglesia insiste en que la unidad bajo el Papa es "no negociable".





