El Salvador sufre su peor ola de calor bajo la amenaza de El Niño: temperaturas superan los 40°C
El Salvador enfrenta una crisis climática sin precedentes. Desde el 23 de junio, el fenómeno de El Niño ha intensificado el calor y la sequía, convirtiendo julio y agosto en los meses más extremos del año, según alertó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Las temperaturas ya superaron los 40°C (104°F) en varias zonas, agravando la canícula y dejando a la población en alerta.
Las regiones oriental y costera son las más afectadas, con pronósticos de hasta 16 días consecutivos sin lluvia. El Niño, causado por el calentamiento del océano Pacífico, reduce las precipitaciones y aumenta el calor en Centroamérica. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno alcanzará su fase más intensa entre julio y septiembre, con temperaturas oceánicas 2°C por encima del promedio.
"Aumentará sequías, lluvias extremas y olas de calor en todo el mundo", declaró Celeste Saulo, secretaria general de la OMM. En El Salvador, la combinación de calor y falta de agua ya tensiona la agricultura y la energía.
Crisis regional: alimentos y energía en riesgo
El Corredor Seco, que abarca Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, es el epicentro del desastre. Según la FAO y el Programa Mundial de Alimentos, esta zona está entre los 13 focos críticos globales por inseguridad alimentaria. En Guatemala, 3 millones de personas padecen hambre severa; en Honduras, 1,6 millones están en crisis.
Panamá suspendió exportaciones eléctricas a Centroamérica para proteger sus embalses, mientras Nicaragua prevé un 23% menos de lluvias. Los cultivos de maíz y frijol —básicos para la supervivencia— se redujeron, obligando a familias a depender de mercados caros e inestables.
Aunque las autoridades sanitarias de El Salvador no reportaron muertes durante la reciente ola de calor, el MARN recordó que el fenómeno no descarta huracanes o tormentas tropicales. La hidroelectricidad, clave para la región, también está bajo presión por los bajos niveles de los embalses.
Conclusión: El Niño podría extenderse hasta 18 meses, prolongando la emergencia. Los gobiernos aceleran planes para mitigar el impacto, pero la población más vulnerable ya sufre las consecuencias. El clima extremo no da tregua.





