El mercado internacional del petróleo vive un momento de alta volatilidad debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios del crudo. Este viernes, el petróleo Brent, referencia para Europa, superó los 88 dólares por barril en el Mercado de Futuros de Londres, registrando un alza del 3,33% tras una leve caída inicial. Este repunte se produce en un contexto de creciente preocupación por el posible bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado que su administración tomará medidas “inminentes” para estabilizar los precios del crudo, aunque no ha detallado cuáles serán. Además, Estados Unidos está evaluando intervenir directamente en el mercado de futuros para frenar la escalada inflacionaria en el sector energético. Esta posible acción marcaría un cambio radical en la forma en que Washington gestiona las crisis de suministro, optando por influir en los mercados financieros en lugar de garantizar el flujo físico de petróleo.
Las tensiones se intensificaron tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el pasado sábado, que generó represalias en la región. El temor a un bloqueo total en el estrecho de Ormuz ha llevado a Corea del Sur a activar un plan de importación de emergencia, comprando 6 millones de barriles de petróleo a los Emiratos Árabes Unidos. El gobierno surcoreano busca así amortiguar el impacto del conflicto en los precios locales, donde la gasolina ha subido un 9% en menos de una semana.
Por otro lado, Rusia ha reportado un aumento significativo en la demanda de su crudo debido al cierre parcial del estrecho de Ormuz y a una reciente autorización del Departamento del Tesoro de EE. UU. que permite a la India comprar petróleo ruso bajo condiciones específicas. Aunque el Kremlin no ha revelado cifras exactas, ha reiterado su compromiso como proveedor confiable para las naciones afectadas por el conflicto en Oriente Medio.
Este escenario de incertidumbre ha convertido al mercado energético global en un campo de batalla geopolítico, con repercusiones económicas que podrían extenderse más allá de la región. Mientras los precios del crudo continúan en alza, las decisiones de las principales potencias definirán el rumbo de la crisis en las próximas semanas.





