Los precios del petróleo han alcanzado niveles alarmantes tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, amenazando con aumentar los costos de combustible y energía en todo el mundo. Los futuros del crudo para abril superaron los 114 dólares por barril el domingo, impulsados por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz debido a la guerra en Irán y la reducción de la producción por parte de los principales países exportadores de la región.
El crudo Brent del Mar del Norte subió casi un 29%, alcanzando los 119.46 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos registró un incremento de más del 31%, llegando a 119.43 dólares. Aunque ambos tipos de petróleo moderaron sus ganancias posteriormente, los precios siguen en niveles no vistos desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
El conflicto en Medio Oriente se ha extendido a zonas clave de producción energética, interrumpiendo el suministro y forzando el cierre de refinerías y plantas de gas natural licuado. Kuwait ha anunciado recortes preventivos en su producción, mientras que Irak reporta una caída del 70% en la extracción de sus principales yacimientos. Emiratos Árabes Unidos también ajusta cuidadosamente su producción en alta mar debido a limitaciones de almacenamiento.
Tras el aumento de los precios, el expresidente estadounidense Donald Trump comentó en Truth Social que el alza del crudo era un “precio pequeño a pagar” por eliminar la amenaza nuclear de Irán. Sin embargo, expertos advierten que la situación podría agravarse si otros productores del Golfo siguen el ejemplo de Catar, cuyo ministro de Energía anticipó que el petróleo podría alcanzar los 150 dólares por barril si se cierran las exportaciones regionales.
La crisis energética ha generado preocupación global, ya que el estrecho de Ormuz es un punto vital para el transporte de petróleo y gas natural. Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan, señaló que la economía mundial depende en gran medida de este flujo, y aunque espera una moderación futura, no descarta un repunte hacia los 120 dólares por barril en el corto plazo.
Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, explicó que la guerra prolongada presionará al alza los precios de los energéticos, impactando la inflación global. Esto podría llevar a la Reserva Federal de Estados Unidos y al Banco de México a mantener las tasas de interés elevadas, afectando aún más a los consumidores.
Además, los futuros de la gasolina en Estados Unidos subieron un 12%, mientras que los del gas natural aumentaron un 6.8%. Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, destacó que la volatilidad refleja el temor a una interrupción significativa en la oferta global de energía, especialmente si el tráfico en el estrecho de Ormuz no se normaliza pronto.
Si el conflicto persiste, los expertos advierten que los precios del petróleo podrían seguir en ascenso, aumentando la presión inflacionaria y afectando a economías ya vulnerables. Cada incremento de 10 dólares en el crudo podría añadir aproximadamente 20 puntos base a la inflación, según estudios de la Reserva Federal.





