Los precios del petróleo registraron una fuerte caída de más del 12% en los mercados internacionales, en lo que ya se perfila como uno de los desplomes más significativos en medio de la actual crisis global.
La caída se produjo tras el anuncio de un alto al fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, lo que redujo de forma inmediata el temor a una interrupción prolongada del suministro energético.
El crudo llegó a caer más de 10 dólares por barril en cuestión de horas, mientras los mercados reaccionaban al alivio geopolítico tras semanas de tensión extrema en Medio Oriente.
Analistas señalan que el principal factor detrás del desplome es la posible reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, cuyo cierre había generado pánico en los mercados.
El movimiento marca un giro radical, ya que días antes los precios habían alcanzado niveles cercanos a máximos históricos debido al conflicto, evidenciando la alta sensibilidad del mercado energético a cualquier cambio político o militar.
El comportamiento del crudo confirma una realidad: en el tablero global, la guerra y la paz pueden mover miles de millones en cuestión de minutos.




