El Partido Laborista británico ha sufrido una dura derrota en las elecciones anticipadas de Gorton and Denton, un distrito en los suburbios de Mánchester que tradicionalmente había sido un bastión seguro para el partido. Los Verdes se han alzado con la victoria, obteniendo el 40,7% de los votos, mientras que los laboristas quedaron en tercera posición con solo un 25,4% de los apoyos. Este resultado marca un hito histórico, ya que es la primera vez que los Verdes ganan en el norte de Inglaterra, y representa un fuerte golpe para el primer ministro Keir Starmer, cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.
La debacle electoral se suma a una serie de problemas internos y externos que han debilitado al Partido Laborista. En menos de dos años, el partido ha perdido más de la mitad del apoyo que obtuvo en las elecciones generales de 2024. Los Verdes y el partido populista de derecha Reform UK, que terminó segundo con un 28,7%, han sido los principales beneficiarios del descontento hacia los laboristas. Andrew Western, diputado laborista y responsable de la campaña en esta elección, ha reconocido que estas elecciones "siempre son difíciles" para los gobiernos en el poder, pero ha criticado las "respuestas fáciles" y la "política del enfado" de sus rivales.
El declive del Partido Laborista entre los votantes progresistas es uno de los factores clave de esta derrota. Los recortes en prestaciones sociales, la tibieza al condenar el genocidio en Gaza y los escándalos internos han minado la confianza de los electores de izquierda. Los Verdes, por su parte, han capitalizado este descontento, especialmente entre las minorías étnicas y la comunidad musulmana, consolidando su apoyo en zonas urbanas. Zack Polanski, líder de los Verdes, ha afirmado que esta victoria demuestra que su partido es "la forma de derrotar a Reform" y ha criticado al Partido Laborista por no cumplir sus promesas y por "alimentar el racismo".
Además, la derrota ha puesto en evidencia las divisiones internas en el Partido Laborista y la fragilidad del liderazgo de Starmer. La decisión de bloquear la candidatura del popular alcalde de Mánchester, Andy Burnham, ha sido vista como un intento de evitar una posible lucha por el liderazgo dentro del partido. El nombramiento del controvertido exministro Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos también ha generado críticas, tanto dentro como fuera del partido.
Con las elecciones locales en Inglaterra y las regionales en Escocia y Gales a menos de tres meses, Starmer se enfrenta a un momento crítico para su futuro político. Muchos diputados laboristas están pidiendo un giro hacia la izquierda para recuperar el apoyo perdido, pero el primer ministro tiene poco margen de maniobra. La victoria de los Verdes en Gorton and Denton es un toque de atención claro: el Partido Laborista debe actuar rápido si quiere evitar un naufragio electoral en los próximos comicios.





