Rusia gastó 283.000 dólares en desinformación contra el Gobierno de Milei en Argentina
El Kremlin invirtió cientos de miles de dólares en una campaña secreta para influir en la política argentina y debilitar al presidente Javier Milei, según una investigación internacional. Una red de desinformación rusa pagó por la publicación de cientos de artículos críticos con el Gobierno en al menos 20 medios locales entre junio y octubre de 2024, con el objetivo de polarizar a la sociedad y socavar el apoyo inicial de Argentina a Ucrania.
Los documentos, obtenidos por el medio africano The Continent y compartidos con organizaciones como Open Democracy y Forbidden Stories, revelan que los artículos se pagaron entre 300 y 3.500 dólares cada uno. La operación estuvo vinculada originalmente al grupo mercenario Wagner y, tras la muerte de su líder, Yevgueni Prigozhin, pasó a ser controlada por el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR).
Los desinformadores aprovecharon la precariedad de los medios argentinos para colocar contenido gratuito o pagado a través de falsas "agencias de noticias". Según fuentes locales, muchos de estos artículos incluían mensajes favorables a Rusia y críticas hacia Estados Unidos. Entre los medios afectados figuran InfoBae, C5N y El Destape.
El Gobierno argentino identificó a los presuntos responsables: el ciudadano ruso Lev Konstantinovich Andriashvili y su esposa, Irina Yakovenko, quienes habrían coordinado el financiamiento y los contactos con colaboradores locales. Tras ser señalados, la pareja huyó a Rusia, pero regresó meses después, según fuentes cercanas. Ambos negaron las acusaciones en un comunicado.
La postura de Milei hacia Rusia ha fluctuado desde su llegada al poder en diciembre de 2023. Aunque inicialmente apoyó a Ucrania, su Gobierno se abstuvo luego en votaciones clave en la ONU contra Moscú. Expertos señalan que Argentina es estratégica para el Kremlin, no solo por su influencia en la región, sino también como refugio de espías rusos y exmercenarios de Wagner.
Esta operación confirma los esfuerzos de Moscú por expandir su influencia en América Latina, utilizando tácticas de desinformación que ya han sido desplegadas en otras partes del mundo.





