El conflicto en Oriente Medio puede golpear indirectamente los bolsillos de los consumidores británicos, a pesar de que su impacto directo sobre el mercado mundial de carne de cerdo sea limitado. Los costes de producción, incluidos piensos, combustible y envasado, están en alza y podrían reducir los márgenes de ganancia en la industria porcina hacia la segunda mitad de 2026. Esto ocurre en un momento en que la inflación empuja a muchos consumidores a optar por la carne de cerdo, manteniendo la demanda estable pero añadiendo presión a un sector ya tensionado.
En China, principal productor mundial de cerdo, los precios han caído a mínimos históricos debido a mejoras en la productividad. Esto ha llevado a los ganaderos a reducir sus rebaños, lo que podría afectar la oferta global en los próximos meses. Mientras tanto, en la Unión Europea, las secuelas del brote de peste porcina africana en España continúan alterando los flujos comerciales y afectando los márgenes de beneficio, aunque sin reducir significativamente el suministro.
Según el análisis de Rabobank, el sector enfrenta un panorama complejo. Aunque la asequibilidad de la carne de cerdo favorece su consumo, los costes crecientes y las perturbaciones regionales representan riesgos significativos para la industria. Esto podría traducirse en precios más altos para los consumidores en el Reino Unido y otros mercados, en un contexto económico ya marcado por la inflación.





