El conflicto con Irán y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz están desatando una crisis económica sin precedentes en Oriente Medio, golpeando especialmente a países que dependen de la exportación de energía y productos agrícolas. Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la zona enfrenta una grave disrupción en los mercados energéticos, las rutas comerciales y la confianza empresarial, con efectos devastadores para las economías más frágiles.
Jihad Azour, director del departamento de Oriente Medio y Asia Central del FMI, destacó que el cierre de Ormuz, considerado el paso más crítico para el suministro energético mundial, está afectando no solo a los grandes productores de hidrocarburos sino también a las naciones exportadoras de insumos agrícolas. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar y otros países del Golfo producen el 40 % del azufre mundial y el 20 % de los fertilizantes nitrogenados. Su paralización ya está generando escasez de alimentos y aumentando los precios en economías vulnerables de Oriente Medio, África y el sur de Asia.
El impacto del conflicto es profundamente desigual. Mientras países como Omán solo enfrentan una leve revisión a la baja en su crecimiento económico, Catar sufre una drástica contracción del 8,6 % prevista para 2026, principalmente por los daños en infraestructuras clave como la planta de gas de Ras Laffan, que produce el 17 % del suministro mundial de gas natural licuado (GNL). Además, cinco de los ocho principales exportadores de petróleo del Golfo Pérsico podrían entrar en recesión para ese mismo año.
Las economías importadoras de petróleo como Egipto, Jordania, Líbano y Pakistán también enfrentan situaciones críticas. Su dependencia del gas de Israel y las remesas de trabajadores en países del Golfo ha exacerbado sus vulnerabilidades. Desde el inicio de la guerra, los diferenciales soberanos en Oriente Medio se han ampliado más que en otras regiones emergentes, y un aumento del 10 % en el precio del crudo podría reducir el producto interno bruto (PIB) en 0,5 puntos y aumentar la inflación en un punto porcentual.
El informe del FMI también advierte sobre el impacto en el Cáucaso y Asia Central, donde el crecimiento económico disminuirá del 6,2 % en 2025 al 4,8 % en 2026 debido a la pérdida de impulso causada por la guerra en Ucrania y el nuevo conflicto en Oriente Medio. La inflación en esta región sigue rondando el 8 %, lo que agrava la situación.
Ante este panorama, el FMI insta a los gobiernos a implementar políticas de "agilidad disciplinada", con apoyos selectivos y temporales financiados mediante reasignaciones del gasto público, sin recurrir a déficits adicionales. Además, desaconseja el restablecimiento o ampliación de las subvenciones generalizadas a los combustibles, que podrían empeorar la estabilidad fiscal.
En resumen, el conflicto con Irán y el cierre de Ormuz están profundizando las desigualdades económicas en Oriente Medio, amenazando la seguridad alimentaria y energética de millones de personas y generando incertidumbre en los mercados globales.





