Fuerzas israelíes lanzan una ola de redadas y arrestos en Cisjordania mientras colonos atacan a palestinos en un escalamiento de violencia que ha dejado detenidos, vehículos destrozados y tierras incendiadas.
Este domingo, soldados israelíes irrumpieron en múltiples localidades de Naplusa, Ramala, Hebrón y otras zonas, registrando casas y arrestando al menos a cuatro civiles. En paralelo, colonos judíos embistieron automóviles, lanzaron piedras y quemaron cultivos palestinos, según reportes de medios locales.
En Naplusa, las tropas allanaron los pueblos de Burqa, Awarta y Duma, confiscando un tractor que recolectaba basura y deteniendo a tres personas. Horas después, colonos chocaron deliberadamente contra un coche palestino cerca de Beita y agredieron a sus ocupantes.
La violencia se extendió a Jenin, donde arrestaron a un joven durante un operativo en el campamento de refugiados, y a Ramala, donde colonos prendieron fuego a terrenos agrícolas en Turmus Ayya. En Hebrón, soldados irrumpieron en viviendas de la familia Jaradat, provocando terror en niños, mientras colonos vandalizaron propiedades en Yatta.
Las redadas incluyeron el uso de granadas aturdidoras en Anabta (Tulkarm) y registros en Belén, en medio de una creciente tensión en la región. Autoridades palestinas denuncian que estos operativos y ataques de colonos, frecuentes en los últimos meses, buscan forzar el desplazamiento de comunidades locales.
La escalada ocurre mientras Israel mantiene una ofensiva militar en Gaza, aunque las autoridades no han vinculado oficialmente ambos escenarios. Observadores internacionales alertan sobre el riesgo de un nuevo estallido de violencia en Cisjordania, donde este año ya han muerto más de 200 palestinos en choques con fuerzas israelíes.





