El gobierno de Estados Unidos ha negado visas a miembros de un equipo de fútbol de Jamaica que debía enfrentarse al Galaxy en los octavos de final de la Copa de Campeones de la CONCACAF. Esta decisión ha encendido las alarmas sobre posibles restricciones similares para jugadores de otros países que buscan participar en la Copa Mundial este verano.
Mount Pleasant FA, campeón de la Copa del Caribe el año pasado, se preparaba para su debut en el torneo continental. Sin embargo, 10 de sus jugadores fueron rechazados en sus solicitudes de visa. Entre ellos, seis son de Haití, uno de los 19 países incluidos en la lista de prohibiciones migratorias impuestas por la administración Trump.
La CONCACAF, organismo que regula el fútbol en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, está trabajando para apelar la decisión. Aún así, el equipo jamaiquino podría verse obligado a jugar con jugadores juveniles para completar su plantilla. “Queremos poder competir, pero no se nos da la oportunidad”, dijo Paul Christie, director atlético del club.
Esta no es la primera vez que deportistas enfrentan problemas similares. Durante el Clásico Mundial de Béisbol, ocho miembros de la delegación cubana también recibieron negativas de visa. Las restricciones migratorias afectan a ciudadanos de países como Haití, Irán y Cuba, entre otros.
El Departamento de Estado tiene la facultad de eximir estas prohibiciones para “atletas, entrenadores y personal esencial” que participen en eventos deportivos importantes. Sin embargo, esta excepción no siempre se aplica. Expertos como David J. Bier, del Instituto Cato, han criticado la inconsistencia.
El partido entre Mount Pleasant y el Galaxy está programado para el miércoles, pero el equipo ya enfrenta un serio obstáculo. El encuentro de vuelta se jugará el 19 de marzo en Jamaica, donde el club jamaiquino espera estar en plena forma.
Este caso plantea serias dudas sobre cómo Estados Unidos manejará las visas para la Copa Mundial. Cuatro torneos de clasificación están afectados por las restricciones migratorias. Equipos de países como Irán y Senegal ya han enfrentado problemas similares.
La situación podría complicar aún más las relaciones deportivas internacionales y generar críticas hacia la política migratoria de la administración Trump.




