El Pentágono confirmó este miércoles la muerte de dos soldados estadounidenses en un ataque con dron iraní en Kuwait, elevando a seis el número de bajas militares estadounidenses en el conflicto. Los últimos fallecidos fueron identificados como el suboficial jefe 3 Robert Marzan, de 54 años y originario de Sacramento, California, y el mayor Jeffrey O’Brien, de 45 años, de Indianola, Iowa. Este ataque ocurrió el domingo en el puerto de Shuaiba, un día después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una campaña militar contra Irán, lo que desencadenó una respuesta del régimen islámico con misiles y drones contra Tel Aviv, Jerusalén y varios países del Golfo.
Marzan falleció en el centro de mando durante el impacto del dron, según el comunicado oficial, mientras que O’Brien, especialista en ciberseguridad y con casi 15 años de servicio en la Reserva del Ejército, residía oficialmente en Waukee, Iowa. Ambos fueron víctimas de un ataque que también cobró la vida de otros cuatro soldados estadounidenses: el sargento Declan Coady (20 años), la sargento de primera clase Nicole Amor (39 años), el capitán Cody Khork (35 años) y el sargento de primera clase Noah Tietjens (42 años).
El presidente Donald Trump expresó su pesar por las muertes y advirtió que podrían aumentar. “Es probable que haya más antes de que termine. Así son las cosas”, declaró. Trump participará en la ceremonia oficial de repatriación de los soldados en la Base Aérea de Dover, Delaware, una vez que se defina la fecha del homenaje. La gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, también manifestó sus condolencias a las familias de O’Brien y Coady, destacando su “valentía y sacrificio”.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha escalado rápidamente desde el inicio de la campaña militar conjunta con Israel, generando tensiones en la región. El ataque en Kuwait marcó el primer episodio de represalias iraníes, que incluyeron lanzamientos de misiles contra ciudades israelíes y bases estadounidenses en el Golfo. Esta situación ha puesto en alerta a aliados regionales y ha llevado a un aumento de la presencia militar estadounidense en la zona.
Los soldados fallecidos dejaron atrás familias y comunidades profundamente afectadas. Nicole Amor, madre de dos hijos, estaba a días de regresar a casa cuando ocurrió el ataque. Declan Coady, aspirante a oficial y estudiante de ciberseguridad, recibió un ascenso póstumo a sargento. Cody Khork, conocido por su espíritu solidario, tenía un título en ciencias políticas, mientras que Noah Tietjens, experto en artes marciales, había servido junto a su padre en Kuwait.
Este incidente subraya la frágil situación en el Golfo y la posibilidad de una escalada mayor en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Con tensiones en aumento, las repercusiones regionales e internacionales de este enfrentamiento podrían ser significativas.





