EE.UU. al borde del colapso militar: gasta miles de misiles en Irán y no puede reponer sus arsenales
La guerra en Oriente Medio está vaciando los arsenales de Estados Unidos a un ritmo alarmante. El Pentágono ha pedido urgentemente 90.000 millones de dólares adicionales para reponer misiles y sistemas de defensa agotados tras meses de bombardeos contra Irán. La operación "Furia Épica" ya ha consumido más armas de precisión que las guerras de Irak en los años 90.
Misiles disparados sin parar
Según datos del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), las fuerzas estadounidenses han lanzado 13.629 ataques con misiles y bombas guiadas contra más de 13.000 objetivos en Irán. La Marina estadounidense batió récords al disparar entre 850 y 1.000 misiles Tomahawk, superando todo lo usado en las guerras del Golfo.
Pero el problema no son solo los ataques. Irán está ganando la guerra de desgaste: sus drones baratos (como los Shahed) obligan a EE.UU. a gastar millones en misiles defensivos. Un interceptor THAAD cuesta 15 millones de dólares, mientras que un dron iraní vale apenas una fracción.
Las armas que ya escasean
- AGM-158 JASSM-ER: Se han lanzado más de 1.000, el 20% de las reservas totales.
- PrSM (misiles de precisión): Entre el 50% y 80% de las existencias ya se usaron.
- THAAD (defensa antimisiles): Las reservas están a la mitad y no hay reemplazo inmediato.
La situación es tan grave que, incluso si el Congreso aprueba los fondos, fabricar nuevos misiles podría tardar hasta 4 años. Además, China controla minerales clave como el galio y el germanio, esenciales para la producción de armamento, lo que complica aún más la recuperación.
Consecuencias globales
El agotamiento del arsenal estadounidense no solo afecta a Oriente Medio. Japón, Ucrania y otros aliados dependen de estos suministros, y los retrasos podrían debilitar la seguridad global. Expertos advierten que, si el ritmo actual continúa, EE.UU. no recuperará su capacidad militar plena hasta 2030.
Mientras tanto, Irán sigue desgastando a las tropas estadounidenses con tácticas de bajo costo, dejando al Pentágono en una carrera contra el tiempo para evitar un colapso logístico sin precedentes.

