Al menos 540 personas han muerto y más de 1.500 siguen desaparecidas tras unas catastróficas inundaciones repentinas en la región del Himalaya, mientras los equipos de rescate luchan contra el tiempo para encontrar supervivientes. Las autoridades locales han declarado la emergencia tras el desastre, provocado por lluvias torrenciales que arrasaron pueblos enteros en cuestión de horas.
La región afectada, ubicada entre India y Nepal, sigue inaccesible en varias zonas debido a los derrumbes y carreteras destruidas. Helicópteros militares y voluntarios trabajan sin descanso para evacuar a los heridos y entregar suministros. "Es una carrera contra el reloj", admitió un portavoz de rescate.
Testigos describieron olas de lodo y piedras que barrieron casas y puentes, dejando a comunidades aisladas. Entre los desaparecidos hay turistas extranjeros, lo que ha movilizado a embajadas de varios países. Las lluvias monzónicas, más intensas este año por el cambio climático, agravaron la situación.
Este desastre es el peor en la región en la última década, según registros oficiales. En 2013, unas inundaciones similares causaron más de 6.000 muertes en el norte de India. Expertos advierten que la deforestación y la construcción irregular aumentan el riesgo en zonas montañosas.
Mientras las familias buscan a sus seres queridos entre los escombros, los pronósticos meteorológicos anuncian más lluvias en los próximos días, complicando las labores de rescate. La comunidad internacional ya ha empezado a enviar ayuda humanitaria a la zona.
