Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques esta noche en uno de los episodios más graves desde el frágil alto al fuego acordado en abril. Las fuerzas estadounidenses bombardearon la isla de Qeshm, mientras que Teherán respondió lanzando misiles y drones contra Bahréin y Kuwait. El ataque iraní dejó un muerto y daños severos en el Aeropuerto Internacional de Kuwait, que suspendió todos sus vuelos.
El intercambio de fuego marca un peligroso escalamiento entre ambos países, que mantienen tensiones desde hace años por el programa nuclear iraní y la presencia militar estadounidense en Oriente Medio. Testigos reportaron explosiones en zonas estratégicas de Kuwait, mientras las defensas antiaéreas de Bahréin intentaron interceptar los drones.
Fuentes locales confirmaron que las autoridades kuwaitíes evacuaron terminales y activaron protocolos de emergencia. Por su parte, el Pentágono justificó su ataque como una "respuesta proporcional" a supuestas provocaciones de milicias respaldadas por Irán.
Este nuevo enfrentamiento ocurre en un momento de creciente inestabilidad en la región, donde grupos armados vinculados a Teherán han incrementado sus acciones contra intereses occidentales. Analistas advierten que la tregua podría colapsar si las represalias continúan.
Hasta ahora, ni Washington ni el gobierno iraní han anunciado nuevas acciones, pero el riesgo de una espiral violenta sigue latente. La comunidad internacional sigue de cerca los desarrollos, temiendo un conflicto abierto.





