Tensión en el Estrecho de Ormuz: Reino Unido alerta sobre ataques y minas mientras buques comerciales siguen en riesgo
El Reino Unido ha elevado la alerta en el estratégico Estrecho de Ormuz tras una serie de ataques contra buques, incluidos un portacontenedores y un petrolero, en aguas cercanas a Irán. El Comando Conjunto de Inteligencia Marítima (JMIC), donde el Reino Unido participa a través de su socio clave UKMTO, advirtió sobre la presencia de minas y confirmó que las fuerzas navales operarán en la zona mientras continúan las labores de desminado.
Aunque el tráfico marítimo se había reanudado parcialmente tras un acuerdo temporal entre EE.UU. e Irán, los recientes ataques —seguidos de represalias estadounidenses contra blancos iraníes— han vuelto a encender las alarmas. El JMIC rebajó inicialmente el nivel de amenaza el 18 de junio, pero los incidentes del 25 y 27 de junio, que dejaron daños en un muelle pero sin víctimas, demostraron que la ruta sigue siendo peligrosa.
En respuesta, EE.UU. amplió el canal de navegación sur cerca de Omán para facilitar el tránsito de buques, mientras Irán insistió en que solo se usen las rutas autorizadas por sus autoridades. La tensión escaló aún más cuando Bahréin acusó a Irán de ataques con drones contra su territorio, un hecho que el gobierno bahreiní denunció ante la ONU como una violación de su soberanía.
A pesar de los riesgos, los datos muestran que el estrecho —por donde pasa el 20% del petróleo mundial— sigue activo, aunque con un tráfico reducido. La situación mantiene en vilo a las potencias occidentales, con el Reino Unido y sus aliados monitoreando de cerca cualquier nueva provocación que pueda desestabilizar la región.





