Estados Unidos ha lanzado un golpe contundente contra las violentas pandillas MS-13 y Barrio 18 al congelar sus activos y prohibir la entrada a su territorio a sus líderes. La medida, anunciada este miércoles, forma parte de una ofensiva coordinada con Honduras, país donde estas organizaciones criminales operan con impunidad.
Las sanciones incluyen la designación de ambas pandillas como organizaciones terroristas, lo que permite a Washington bloquear sus finanzas a nivel internacional. Funcionarios hondureños celebraron la decisión, que refuerza la cooperación bilateral contra el crimen transnacional.
Honduras, uno de los países más afectados por la violencia de estas bandas, ha visto cómo el MS-13 y el Barrio 18 controlan barrios enteros, extorsionan negocios y reclutan menores. Solo en 2023, las pandillas fueron responsables del 40% de los homicidios en el país centroamericano.
El gobierno de EE.UU. también anunció un aumento en el apoyo logístico y de inteligencia para las fuerzas de seguridad hondureñas. "Estamos cortando el flujo de dinero y recursos que mantienen vivos a estos grupos", declaró un alto funcionario del Departamento del Tesoro.
Expertos advierten que, aunque las sanciones debilitarán a las pandillas, su impacto dependerá de la capacidad de Honduras para perseguir a sus líderes en territorio nacional. La corrupción y la infiltración en instituciones públicas siguen siendo obstáculos clave.
Esta acción marca un nuevo capítulo en la lucha contra el crimen organizado en Centroamérica, una región que sigue siendo un corredor clave para el narcotráfico hacia EE.UU. Las autoridades no descartan extender medidas similares a otros países de la zona.




