La Embajada de Estados Unidos en Jerusalén autorizó este viernes la salida de personal no esencial y sus familiares debido a "riesgos de seguridad" en Israel. El anuncio llega en medio de crecientes tensiones en Oriente Medio y coincide con el despliegue militar estadounidense en la región, incluido el arribo del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, frente a las costas israelíes.
La representación diplomática recomendó a su personal considerar abandonar Israel "mientras haya vuelos comerciales disponibles". Además, advirtió que podría restringir o prohibir temporalmente los desplazamientos de empleados gubernamentales y sus familias a zonas específicas del país, como la Ciudad Vieja de Jerusalén y Cisjordania, debido a "recientes incidentes de seguridad y sin previo aviso".
Este movimiento se produce en un contexto marcado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Ambos países concluyeron este jueves su tercera ronda de negociaciones en Ginebra sobre el programa nuclear iraní, bajo la sombra de las amenazas militares de Washington. Estados Unidos ha desplegado su mayor presencia militar en la región desde la invasión de Irak en 2003, con dos portaaviones, varios destructores y decenas de cazas de combate cerca de las fronteras de Irán.
A pesar de las tensiones, las conversaciones en Ginebra terminaron con un tono positivo, y ambas partes acordaron reunirse nuevamente la próxima semana. Sin embargo, la situación sigue siendo delicada, y las medidas adoptadas por la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén reflejan la preocupación por la seguridad en la región.
El despliegue militar y las advertencias de seguridad sugieren que el escenario podría escalar rápidamente, especialmente si las negociaciones nucleares no avanzan hacia un acuerdo. Mientras tanto, la posibilidad de un conflicto abierto sigue siendo una amenaza latente en Oriente Medio.





