El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha desmentido tajantemente las acusaciones sobre las pésimas condiciones del portaaviones Abraham Lincoln, desplegado en Oriente Medio desde noviembre bajo condiciones extremas.
Senadores demócratas han exigido respuestas tras reportes alarmantes de marineros que intentaron lanzarse por la borda, escasez de provisiones, agua contaminada y graves problemas de salud mental entre la tripulación. El senador Richard Blumenthal calificó la situación de "profundamente preocupante", destacando fallos en el sistema de correo que han impedido la llegada de paquetes esenciales durante meses.
La Marina investiga el caso de un marinero que cayó al mar el mes pasado y fue rescatado, según confirmaron fuentes a la CBS.
Hegseth, en declaraciones desde Panamá, defendió el operativo: "Garantizamos todos los recursos necesarios. Algunas misiones son más largas, pero nuestra gratitud hacia la tripulación es inmensa".
El Abraham Lincoln lleva más de 200 días consecutivos en alta mar –uno de los despliegues más extensos de la historia reciente– patrullando el mar Arábigo en apoyo a las operaciones estadounidenses contra Irán. Con destructores y cazas de combate a bordo, la nave cumple su misión en medio de creciente tensión regional y denuncias sobre el costo humano de la prolongada campaña.

