El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado que la guerra en Irán, el aumento de la deuda global, la inflación persistente y el alza de los precios energéticos están elevando los riesgos para la economía mundial. Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, describió la situación actual como una "tormenta" que golpea a las economías, comparándola con el escenario de la película "La Odisea", donde un barco resiste fuertes vientos en contra.
Georgieva señaló que, aunque la economía global ha soportado mejor de lo esperado el impacto del cierre del estrecho de Ormuz, gracias al uso de reservas estratégicas de hidrocarburos y al aumento de la oferta energética fuera del Golfo Pérsico, los desafíos persisten. Las reservas de petróleo y gas están disminuyendo, y el invierno en el hemisferio norte podría disparar la demanda de energía, lo que agravaría la crisis.
La economista advirtió que un nuevo incremento en los precios del petróleo podría impulsar la inflación, obligando a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas. Esto tendría graves consecuencias en el costo del servicio de la deuda y en la actividad económica global. Georgieva destacó que actualmente confluyen dos fuerzas opuestas: una reducción de la oferta energética procedente de Oriente Medio y un aumento de la demanda, impulsado por el avance de la inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos.
Aunque los riesgos económicos globales están más equilibrados que en abril, cuando el FMI celebró sus reuniones de primavera, la incertidumbre persiste y los pronósticos siguen inclinándose a la baja. Georgieva llamó la atención sobre el aumento de las presiones fiscales y el estancamiento del proceso de desinflación, factores que preocupan tanto a los mercados como a los responsables políticos.
En las próximas reuniones anuales del FMI, que se celebrarán en Bangkok del 13 al 18 de octubre, se debatirá sobre la resiliencia económica y cómo fomentar un mayor dinamismo en el futuro. Georgieva subrayó la necesidad de reducir las divergencias en el desempeño económico entre países y de crear condiciones que permitan navegar en un entorno cada vez más incierto. La economía mundial, aunque resistente, enfrenta desafíos significativos que podrían tener repercusiones profundas en los próximos meses.
