Estados Unidos ha desplegado una impresionante fuerza militar en el Caribe desde agosto, concentrando casi el 20% de sus barcos de guerra activos en todo el mundo en aguas internacionales de la región. Este despliegue representa una de las mayores exhibiciones de poder militar estadounidense en el continente americano en años recientes, según informes del Comando Sur, responsable de las operaciones militares en América Latina.
En diciembre, se estimaba que unos 15.000 militares estadounidenses estaban activos en la zona. Un tercio de ellos pertenecen a la tripulación del portaaviones USS Gerald Ford, el buque más grande y avanzado de la flota estadounidense. Este portaaviones, acompañado por aviones de combate F-35 y otros helicópteros, es el centro de la operación. Además, la fuerza incluye un submarino, buques anfibios y aviones de transporte y carga, como los C-17.
La movilización comenzó en agosto con la llegada de una flotilla inicial de seis barcos de guerra, que luego se amplió. El USS Gerald Ford llegó al Caribe a finales de octubre, acompañado de un grupo de escolta. Este despliegue se enmarca en una directiva secreta firmada por el entonces presidente Donald Trump, que autorizaba el uso de fuerza militar contra carteles de droga catalogados como organizaciones terroristas.
Desde septiembre, Estados Unidos ha destruido 35 embarcaciones vinculadas al narcotráfico y ha provocado la muerte de 107 personas, según datos oficiales. Además, el Servicio de Guardacostas ha intensificado su rol, persiguiendo buques que transportan petróleo venezolano en violación de las sanciones internacionales.
Este despliegue militar refleja una estrategia agresiva de Estados Unidos para combatir el narcotráfico y hacer valer su influencia en la región. El Caribe se ha convertido en un punto clave para las operaciones militares estadounidenses, marcando un nuevo capítulo en su presencia en América Latina.




