EE.UU. está a un paso de proporcionar a Ucrania información de inteligencia para que pueda llevar a cabo ataques de largo alcance contra territorio ruso. Esta medida, reportada por The Wall Street Journal, marca un cambio significativo en la postura de Washington hacia el conflicto y podría tener graves implicaciones en la región.
Según fuentes cercanas al gobierno estadounidense, estos ataques se enfocarían en la infraestructura energética de Rusia. Además, se ha confirmado que EE.UU. está presionando a sus aliados de la OTAN para que brinden un apoyo similar a Kiev.
En un giro sorprendente, también se ha revelado que Washington está considerando entregar a Ucrania misiles de crucero Tomahawk y municiones Barracuda. Aunque aún no se ha tomado una decisión final, este paso representaría un drástico incremento en el nivel de apoyo militar proporcionado hasta ahora.
Cambio de estrategia
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha modificado recientemente su retórica hacia este conflicto. Tras declarar en el pasado que Ucrania debería aceptar la pérdida de territorio, ahora afirma que Kiev "está en condiciones" de recuperar territorios controlados por Rusia.
Este cambio de postura también ha sido respaldado por el enviado especial de EE.UU. para Ucrania, Keith Kellogg, quien en una entrevista con Fox News señaló que sí se permitirían ataques de largo alcance contra Rusia.
Respuesta de Rusia
Por su parte, el gobierno ruso ha respondido a estas declaraciones con firmeza. El ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, aseguró que el suministro de misiles Tomahawk no alterará la situación militar en el terreno. "El Kremlin ya ha dejado claro que eso no cambiará nada", declaró Lavrov.
En la misma línea, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, subrayó que no existe "ninguna panacea" que pueda revertir la situación actual en los frentes de batalla.
Este nuevo capítulo en el conflicto entre Ucrania y Rusia parece llevarlo a un nivel más peligroso, con la implicación directa de EE.UU. y sus aliados. Las tensiones continúan aumentando, y el mundo observa con preocupación cómo evolucionará esta escalada.





