Dos potentes terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, han sacudido Venezuela en plena madrugada (hora española), dejando un rastro de destrucción y posibles víctimas mortales, según informes preliminares. El Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó los sismos, cuyos epicentros se localizaron en el municipio de Montalbán, en el estado Carabobo, región central del país.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional ante la magnitud del desastre. Aunque no hay cifras oficiales de fallecidos, el canal público Telesur reportó testimonios sobre pérdidas humanas y "grandes daños materiales". Las autoridades aún no han proporcionado estimaciones concretas sobre la catástrofe.
Venezuela, situada en una zona de alta actividad sísmica, ha sufrido otros terremotos devastadores en el pasado, pero estos últimos movimientos figuran entre los más fuertes registrados en años recientes. La falta de infraestructuras resistentes en algunas áreas aumenta el riesgo de colapsos y víctimas.
El impacto internacional del suceso ha llevado a varios países a monitorear la situación, aunque por ahora no se han anunciado ayudas externas. La prioridad inmediata es evaluar los daños y rescatar a posibles supervivientes entre los escombros.
Mientras las réplicas continúan, el gobierno venezolano enfrenta el desafío de coordinar la respuesta en medio de una crisis económica y política que ya tensiona sus recursos. La comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrolla la emergencia en uno de los países más convulsos de América Latina.





