Cientos mueren en peligrosa ruta migratoria dominicana hacia Puerto Rico
Más de 7,500 migrantes han sido interceptados en los últimos dos años intentando cruzar el peligroso Canal de la Mona desde República Dominicana hacia Puerto Rico en frágiles embarcaciones, según datos de la Armada Dominicana. La ruta, una de las más mortales del Caribe, sigue cobrando vidas mientras miles arriesgan todo por alcanzar el sueño americano.
Los viajes en "yolas" —pequeñas balsas de madera— son organizados por redes criminales que cobran hasta US$10,000 por persona, sin garantías de seguridad. Muchos mueren en el trayecto, víctimas de tormentas, naufragios o violencia. Otros sufren abusos, violaciones o son arrojados al mar si enferman.
El negocio de la desesperación
La migración irregular desde zonas como Miches y Sabana de la Mar se ha convertido en un lucrativo negocio. Los traficantes engañan a familias enteras, vendiendo cupos falsos o abandonándolas en costas remotas. Las mujeres son especialmente vulnerables: informes revelan casos de violaciones y abusos durante el viaje.
A pesar de los riesgos, el 95% de los migrantes conocen los peligros, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Pero la pobreza y la falta de oportunidades los empujan a intentarlo. "Prefiero morir en el mar que seguir sufriendo aquí", confesó un pescador bajo anonimato.
Cifras alarmantes
Entre 2023 y 2025, las autoridades dominicanas detuvieron a 7,587 personas y decomisaron 972 embarcaciones. Sin embargo, se desconoce cuántos logran llegar o desaparecen en el intento. Puerto Rico, territorio estadounidense, ya alberga la mayor comunidad dominicana en el Caribe, con un flujo que no cesa.
El gobierno dominicano ha incrementado patrullajes, pero la demanda persiste. Mientras Estados Unidos endurece sus políticas migratorias, cientos siguen lanzándose al mar, convertido en una tumba para quienes buscan un futuro mejor.





