El peso chileno enfrenta una fuerte devaluación este lunes, con el dólar alcanzando un máximo de $886,8 en las primeras horas de operación, impulsado por un clima global de aversión al riesgo y datos económicos locales decepcionantes. Esta abrupta alza, de $14,8, refleja la turbulencia que vive el mercado financiero chileno en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crisis energéticas.
La escalada del dólar se debe principalmente al deterioro de la situación global tras las acciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán. La muerte del líder supremo iraní y el cierre del estrecho de Ormuz han generado temores sobre el suministro de energía mundial. Esto ha llevado a los inversionistas a buscar refugio en el dólar, fortaleciendo el índice DXY a niveles cercanos a los 98 puntos.
A esta presión externa se suma el impacto negativo del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de enero, que registró una contracción del 0,1%. La debilidad en el sector minero y la fragilidad en el rubro comercial han aumentado la incertidumbre sobre la capacidad de recuperación de la economía chilena en el corto plazo.
Este “doble frente” —la tensión bélica global y el deterioro económico interno— mantiene alta la volatilidad en el mercado cambiario. Los analistas monitorean de cerca las posibles represalias en Oriente Medio y su impacto en el precio de las materias primas y los flujos de capital hacia la región.
En resumen, Chile enfrenta un escenario complejo en el que factores internacionales y locales convergen para presionar a su moneda, mientras la incertidumbre domina el panorama económico y financiero.





