La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha rechazado categóricamente cualquier intento de negociación que afecte a la soberanía de Groenlandia tras el controvertido anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump sobre un posible acuerdo relacionado con la isla ártica. Frederiksen subrayó que solo Dinamarca y Groenlandia tienen la potestad de decidir sobre su futuro, descartando cualquier injerencia externa. Este mensaje llega después de que Trump revelara un supuesto preacuerdo con la OTAN durante su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el miércoles pasado.
Frederiksen, conocida por su firmeza frente a Trump, mantuvo conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tras el anuncio del expresidente estadounidense. Aunque Dinamarca no estuvo presente en la cumbre de Davos, la primera ministra aseguró que el país no quedará al margen de cualquier decisión que afecte a su territorio. "Podemos negociar en lo político, sobre seguridad, inversiones y economía, pero la soberanía no es negociable", afirmó Frederiksen, dejando claro que las pretensiones de Trump sobre Groenlandia no serán aceptadas.
Dinamarca, un aliado clave de la OTAN y defensor del rearme europeo, lleva años comprometido con la seguridad del Ártico. Parte de ese compromiso incluye el sistema antimisiles 'Golden Dome' o 'Cúpula Dorada', uno de los elementos centrales del supuesto preacuerdo mencionado por Trump. Sin embargo, el ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, dejó claro que el país no se dejará intimidar por las grandes potencias. "El problema no ha desaparecido", admitió Rasmussen, refiriéndose a la insistencia de Trump en adquirir el control de Groenlandia.
El conflicto también ha despertado un sentimiento de orgullo entre los habitantes de Groenlandia, una isla autónoma danesa con solo 57.000 habitantes. Aaja Chemnitz, diputada groenlandesa en el Parlamento danés, afirmó que ningún acuerdo puede negociarse sin contar con la participación de Groenlandia. "De ninguna manera tiene la OTAN un mandato para negociar sobre Groenlandia", declaró Chemnitz, representante del partido izquierdista Inuit Aqqatauiqiitat.
El presidente autonómico de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y la primera ministra Frederiksen han mostrado unidad frente a las ambiciones de Trump. Ambos líderes han dejado claro que Groenlandia "no está en venta", reforzando así la posición danesa frente a cualquier intento de anexión o control externo. Este escenario subraya las tensiones geopolíticas en el Ártico, una región cada vez más codiciada por su importancia estratégica y recursos naturales.





