La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos ha puesto a Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva del país, en el centro de la atención internacional. En medio de la crisis, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela le otorgó el cargo de presidenta interina tras declarar la "ausencia forzosa" de Maduro.
El Tribunal Supremo calificó la detención de Maduro como un "secuestro" y una "agresión extranjera". En un comunicado, la magistrada Tania D’Amelio explicó que la Constitución venezolana establece que el vicepresidente debe asumir el cargo en caso de ausencia temporal o definitiva del presidente. Rodríguez recibió el mandato de liderar "la defensa de la soberanía" y "preservar el orden constitucional".
Horas antes del anuncio del tribunal, Rodríguez había condenado la acción estadounidense durante un mensaje televisado desde Caracas. La vicepresidenta calificó la captura de Maduro como un "secuestro ilegal e ilegítimo" y aseguró que Venezuela "no se entrega, no se rinde y jamás va a ser colonia de nadie".
Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, había insinuado que Rodríguez podría liderar el gobierno venezolano tras la salida de Maduro, pero alineada con los intereses de Washington. Trump afirmó que Rodríguez estaba en contacto con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y sugirió que "no tiene alternativa".
Este conflicto ha puesto en la mira a Rodríguez, una figura clave en el gobierno de Maduro. La vicepresidenta, descrita como "inteligente" pero "dogmática", ha sido una fiel defensora del proyecto de socialismo bolivariano. Su trayectoria política está marcada por su cercanía al exmandatario Hugo Chávez y su ascenso en la jerarquía gubernamental bajo el liderazgo de Maduro.
Rodríguez, de 56 años, proviene de una familia con fuertes vínculos políticos. Su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue un guerrillero en la década de 1960 que murió bajo custodia policial en 1976. Este hecho marcó su vida y la llevó a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela, donde comenzó su carrera en el ámbito jurídico y político.
Desde entonces, Rodríguez ha ocupado diversos cargos en el gobierno, incluyendo ministra de Comunicación e Información, ministra de Economía y canciller. También fue la primera presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente electa en 2017, un puesto de gran relevancia dentro de la estructura política venezolana.
En el ámbito internacional, Rodríguez ha sido una figura clave en las relaciones de Venezuela con países aliados como Turquía, China e Irán. A pesar de las sanciones internacionales que pesan sobre ella, ha mantenido una postura firme frente a las críticas de gobiernos extranjeros.
La situación actual plantea un desafío enorme para Rodríguez, quien debe navegar entre las presiones internas y externas mientras defiende la continuidad del gobierno de Maduro. Su capacidad para manejar esta crisis determinará el futuro inmediato de Venezuela en un momento de gran incertidumbre.





