Dongguan, una vibrante ciudad china de diez millones de habitantes, fue considerado durante décadas el epicentro de la industria sexual en el país. Sin embargo, un reportaje televisivo emitido en 2014 cambió para siempre su reputación, desatando una oleada de controles policiales que cerraron miles de negocios relacionados con la prostitución y desplazaron a cientos de miles de trabajadoras sexuales.
Situada en el Delta del Río Perla, Dongguan es hoy un referente tecnológico mundial, sede de gigantes como Huawei, Oppo y Vivo. Pero antes de este cambio, la ciudad albergaba una industria sexual tan extensa que representaba entre el 10% y el 14% de su PIB. Hoteles, saunas y karaokes florecían gracias a esta actividad, que atraía tanto a turistas como a empresarios de Hong Kong y otras regiones.
El punto de inflexión llegó el 9 de febrero de 2014, cuando un reportaje de la televisión estatal china expuso la explícita oferta sexual en decenas de establecimientos de la ciudad. Las imágenes, grabadas con cámaras ocultas, mostraron cómo la prostitución operaba bajo la mirada complaciente de las autoridades locales. El escándalo fue tal que el Partido Comunista lanzó una campaña para limpiar la imagen de Dongguan. En una sola noche, 6.700 agentes cerraron 3.000 negocios vinculados al comercio sexual, lo que provocó la huida de unas 300.000 trabajadoras sexuales.
El impacto económico fue inmediato. La caída del turismo afectó a hoteles, restaurantes y taxistas, quienes dependían en gran medida de las comisiones generadas por esta industria. En las redes sociales, mensajes como "Dongguan, no llores. ¡Sé fuerte!" se viralizaron, reflejando el desconsuelo de quienes vieron cómo una importante fuente de ingresos desaparecía de la noche a la mañana.
El origen de esta industria se remonta a los años 90, cuando el llamado "milagro económico chino" atrajo a millones de trabajadores migrantes desde las zonas rurales del interior hacia las fábricas de la costa. Muchos dejaron a sus familias atrás, creando un contexto propicio para el florecimiento de la prostitución como alternativa de ocio y fuente de ingresos adicionales. Dongguan, conocida por su producción de zapatos, juguetes y muebles, también se convirtió en un símbolo de este comercio.
Hoy, la ciudad ha dejado atrás su pasado. El "estilo Dongguan" ahora hace referencia a su capacidad para producir tecnología avanzada. Aunque la prostitución aún existe, lo hace de forma discreta y en proporciones similares al resto del país. Lugares emblemáticos como el Hotel Versalles, que llegó a recibir a cientos de clientes por noche, han sido reconvertidos en espacios para otra industria en auge: los asilos para ancianos, en un país que enfrenta un acelerado envejecimiento de su población.
La transformación de Dongguan refleja los cambios profundos que China ha experimentado en las últimas décadas, dejando atrás eras controvertidas para abrazar un futuro más tecnológico y global.

