El jefe de operaciones del Estado Mayor del Ejército ruso, Fanil Sarvárov, murió este lunes en Moscú tras la explosión de un coche bomba. Este ataque lo convierte en el cuarto general ruso asesinado en atentados con explosivos desde el inicio de la guerra en Ucrania.
El último caso similar se registró el 25 de abril de este año, cuando el teniente general Yaroslav Moskalik, subjefe del mando de operaciones del Estado Mayor, falleció al activarse de manera remota un artefacto explosivo en un Volkswagen Golf.
Uno de los ataques más impactantes ocurrió el 17 de diciembre de 2024, cuando el teniente general Igor Kirílov fue asesinado por una bomba al salir de su casa. Anteriormente, el 13 de noviembre de 2024, el capitán de navío Valeri Trankovski, subcomandante de la 41 Brigada de buques portamisiles de la Flota del Mar Negro, murió en Sebastópol tras la explosión de su automóvil. Los servicios de inteligencia ucranianos reivindicaron el atentado, acusando a Trankovski de ser responsable de lanzar misiles contra territorio ucraniano.
En otro incidente, el mayor general Yuri Afanásievski, exdirector de Aduana en la región anexionada de Lugansk, resultó gravemente herido junto a su hijo tras la detonación de un artefacto explosivo oculto en un teléfono móvil que le habían regalado.
Estos ataques han marcado un patrón de violencia dirigida contra altos mandos militares rusos, en medio de la guerra en Ucrania. Las autoridades investigan si existe un vínculo entre los incidentes y el conflicto en la región. La muerte de Sarvárov aumenta las preocupaciones sobre la seguridad de los oficiales rusos en pleno desarrollo de la contienda.
En conclusión, la serie de atentados contra generales rusos sigue generando tensiones y preguntas sobre el alcance de estas acciones en el contexto de la guerra en Ucrania.





