Cuba enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente, con hospitales paralizados, hoteles cerrados, apagones interminables y una migración masiva sin precedentes. En menos de cinco años, más de un millón y medio de cubanos han abandonado el país, buscando escapar de la falta de servicios básicos y un colapso económico que se agrava día a día. Uruguay se ha convertido en uno de los principales destinos para estos migrantes, recibiendo a miles de cubanos que huyen de una situación insostenible.
La crisis en la isla caribeña es total: los centros médicos han detenido cirugías y limitado el traslado de pacientes debido a la escasez de combustible y medicamentos esenciales. Hoteles turísticos han cerrado, el transporte público se ha reducido y los cortes de electricidad son cada vez más frecuentes. Además, la falta de gas y agua complica aún más la vida diaria de las familias cubanas.
En este contexto, la migración se ha convertido en la única salida para muchos. Según cifras oficiales de Uruguay, en 2025 se registró un récord histórico en la llegada de cubanos, con más de 22.000 entradas y apenas 7.000 salidas. Este saldo migratorio casi se triplicó respecto al año anterior, consolidando a Cuba como la nacionalidad que más documentos de identidad (cédulas) obtuvo en el país sudamericano.
La organización UruVene, creada inicialmente para apoyar a migrantes venezolanos, ha recibido en los últimos meses más consultas de cubanos que de cualquier otra nacionalidad. Testimonios de quienes aún intentan salir de la isla describen una realidad desesperante: familias enteras enfrentan horas sin electricidad, escasez de gas y dificultades para acceder a servicios de salud básicos.
El éxodo cubano contrasta con el fenómeno observado en los migrantes venezolanos, que por primera vez desde el inicio de la crisis en su país registraron un saldo migratorio negativo en Uruguay en 2025. Es decir, más venezolanos abandonaron el país que los que llegaron.
Expertos atribuyen este flujo migratorio creciente a factores como las políticas restrictivas de Estados Unidos hacia los cubanos y la percepción de Uruguay como un país seguro y con oportunidades. Sin embargo, la magnitud de la crisis en Cuba plantea desafíos urgentes para la región, ya que el éxodo podría continuar mientras persistan las condiciones de precariedad en la isla.
La situación en Cuba no solo refleja un colapso interno, sino también las consecuencias de un bloqueo económico y la falta de recursos esenciales. Mientras tanto, miles de cubanos continúan buscando un futuro mejor fuera de su país, marcando una de las mayores oleadas migratorias en la historia reciente de América Latina.





