Las autoridades rusas en Crimea declararon el estado de emergencia este viernes tras sufrir una oleada masiva de ataques con drones ucranianos. La medida llega después de semanas de bombardeos que han puesto en jaque a las fuerzas de ocupación en el estratégico territorio anexado ilegalmente por Moscú en 2014.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado 660 drones ucranianos en una sola noche, con ataques repartidos en 13 regiones, incluida Crimea. La península, que el presidente Volodímir Zelenski prometió recuperar, se ha convertido en el principal blanco de Kiev para demostrar el alcance de sus drones de medio alcance, cada vez más avanzados.
Crimea ha sido un punto clave en la guerra desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. Su control permite a Moscú proyectar poder en el Mar Negro y abastecer a sus tropas en el sur de Ucrania. Sin embargo, los recientes ataques con drones muestran la creciente capacidad de Kiev para golpear blancos profundos en territorio ocupado.
El estado de emergencia permitirá a las autoridades rusas movilizar recursos adicionales para reforzar las defensas, mientras Ucrania intensifica su campaña para debilitar la logística militar enemiga. La escalada de ataques marca un nuevo capítulo en la guerra, con Kiev apostando por la tecnología para compensar su desventaja en armamento convencional.




