La política comercial de Estados Unidos dio un giro inesperado este viernes luego de que la Corte Suprema de Justicia rechazara los aranceles globales impuestos por el presidente Donald Trump. En una decisión histórica, los magistrados del máximo tribunal estadounidense dictaminaron que Trump había excedido sus competencias al aplicar estos impuestos sobre las importaciones de decenas de países, incluyendo a las mayores economías del mundo.
La votación, de seis contra tres, declaró que el Ejecutivo no tenía autoridad para utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para justificar los aranceles anunciados el 2 de abril de 2025 durante el llamado "Día de la Liberación". La Corte determinó que esta medida invadía las competencias del Congreso, marcando un fuerte revés para la estrategia comercial de Trump.
El mandatario estadounidense había impuesto un impuesto mínimo del 10% a todas las importaciones, afectando a países de América Latina, Asia y Europa, alegando prácticas comerciales injustas hacia Estados Unidos. Sin embargo, el fallo deja sin respaldo legal no solo estos aranceles, sino también otros impuestos a países como México, Canadá y China, bajo el argumento de su responsabilidad en el tráfico de drogas ilícitas como el fentanilo.
John Roberts, presidente de la Corte Suprema, lideró la decisión y advirtió que permitir estas medidas habría reemplazado la colaboración histórica entre el poder ejecutivo y legislativo en materia comercial por una formulación presidencial sin control. "El Presidente debe mostrar una autorización clara del Congreso para justificar su extraordinaria afirmación del poder de imponer aranceles. Él no puede hacerlo", señaló Roberts.
Esta decisión destaca por ocurrir en una Corte Suprema dominada por una supermayoría conservadora, la cual había respaldado previamente el uso expansivo del poder ejecutivo por parte de Trump. No obstante, en esta ocasión, tres magistrados conservadores se sumaron a los tres liberales para frenar las políticas arancelarias del presidente.
Aunque el fallo descarrilla la estrategia comercial actual de Trump, no significa el fin de su política proteccionista. Expertos señalan que el gobierno aún podría recurrir a otras vías legales para imponer aranceles, aunque estas requerirían aprobación del Congreso o investigaciones del Departamento de Comercio, lo que podría llevar más tiempo.
El impacto inmediato de la decisión es incierto. Aunque teóricamente reduce la tasa arancelaria promedio que enfrentan los países al exportar a EE.UU. de un 15% a menos de la mitad, esta sigue siendo tres veces más alta que a principios de 2025 debido a otros aranceles impuestos bajo distintos pretextos. Además, muchos importadores ya habían reorientado sus cadenas de suministro para evitar los países más afectados por estas medidas.
El déficit comercial de Estados Unidos, una de las preocupaciones clave de Trump, tampoco ha mostrado mejoras significativas. Aunque se redujo ligeramente en 2025, el déficit en bienes aumentó a US$1,24 billones, según datos de la Oficina del Censo.
Este fallo marca un momento crucial en la batalla por el control del poder presidencial en Estados Unidos y podría tener repercusiones significativas en las relaciones comerciales internacionales en los próximos meses. Sin embargo, queda por ver si Trump buscará nuevas estrategias para mantener su agenda comercial o si este revés judicial cambiará el curso de su política económica.





