Corea del Norte abre la puerta a negociaciones con EE.UU. pero exige ser reconocido como potencia nuclear
Kim Jong-un ha tendido la mano a Donald Trump para retomar el diálogo entre ambos países, pero con condiciones claras: Corea del Norte no renunciará a su arsenal nuclear y exige el fin de las "políticas hostiles" de Washington. El líder norcoreano, recién reelegido por unanimidad en el Congreso de su partido, advirtió que la pelota está en el tejado de EE.UU.: "Estamos listos para la coexistencia pacífica o la confrontación permanente".
El ofrecimiento llega en un momento clave. Trump, que busca la reelección en noviembre, podría ver esta oportunidad como un golpe de efecto diplomático. Durante su primer mandato, ambos líderes mantuvieron históricas cumbres en Singapur (2018) y Hanoi (2019), pero los acuerdos se estancaron. Corea del Norte, lejos de desarmarse, incluyó en 2022 en su Constitución su estatus como "Estado nuclear irreversible". "El concepto de desnuclearización ya no existe para nosotros", declaró Kim en septiembre.
¿Qué queda para negociar?
Expertos apuntan a un posible "congelamiento" del programa nuclear norcoreano como opción realista, aunque insuficiente. "Supervisarlo sería casi imposible. Trump quizá solo busque la foto", señaló Ramón Pacheco, experto del King’s College de Londres. Mientras, Corea del Norte sigue fortaleciendo su arsenal: ya tiene 50 ojivas y material para 40 más, según el Instituto de Investigación de la Paz de Estocolmo.
El régimen de Kim cuenta ahora con ventajas estratégicas: superó la crisis económica postpandemia, reforzó su alianza con Rusia y recuperó el apoyo de China. Esto, sumado a la próxima visita de Trump a Pekín, aviva los rumores de un nuevo acercamiento. Sin embargo, Seúl queda fuera del juego: Kim tachó a Corea del Sur de "enemigo eterno" y amenazó con su "destrucción absoluta" si amenaza su seguridad.
Mientras el sur promete "paciencia" para mantener la estabilidad, la comunidad internacional observa si Washington acepta sentarse con un Corea del Norte nuclearizado o si el diálogo se reduce a otro capítulo de la larga historia de promesas incumplidas.





