El conflicto en Medio Oriente ha desencadenado un impacto global, con fuertes repercusiones en los mercados internacionales. El petróleo ha registrado un nuevo aumento, alcanzando los US$ 115 por barril de Brent en la mañana de este lunes, mientras que las bolsas asiáticas sufrieron pérdidas de hasta el 3%. Esta situación se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica, agravada por los recientes ataques del grupo hutí de Yemen contra Israel y las fricciones entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El expresidente estadounidense Donald Trump ha vuelto a generar preocupación al afirmar que busca "apoderarse del petróleo de Irán", según informó el Financial Times. Estas declaraciones han añadido presión a un escenario ya de por sí volátil. Además, el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, un paso clave para el transporte de cerca del 20% del petróleo mundial, ha elevado los temores de una crisis energética global.
Los futuros del crudo Brent avanzaron un 2,3%, ubicándose en los US$ 107,80 por barril. Este incremento se suma a una tendencia alcista que ha visto al petróleo subir cerca del 60% en marzo debido a interrupciones en el suministro global. Las bolsas asiáticas reflejaron el nerviosismo de los inversores, con el Nikkei 225 de Tokio cayendo un 2,8% y el Kospi 200 de Corea del Sur retrocediendo un 3%.
En medio de esta escalada, Israel ha intensificado sus ataques sobre objetivos en Teherán, mientras que Estados Unidos ha desplegado aproximadamente 3.500 efectivos en la región a bordo del buque USS Tripoli. Irán, por su parte, aseguró estar preparado para responder ante una posible incursión terrestre estadounidense.
Pakistán ha intentado mediar entre Washington y Teherán, ofreciéndose como intermediario para facilitar el diálogo. Sin embargo, Irán rechazó avanzar en esa dirección, acusando a Estados Unidos de preparar una invasión. Este clima de alta incertidumbre mantiene a los mercados en alerta, donde cada movimiento militar tiene un impacto inmediato en la economía global.
El panorama económico y político sigue siendo volátil, con los mercados internacionales respondiendo rápidamente a cada nueva escalada en el conflicto de Medio Oriente.





