China ha respaldado un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades entre ambos países, destacando que una solución temprana beneficiaría no solo a las naciones involucradas, sino también a la región y al mundo en general. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, afirmó que el conflicto "nunca debió ocurrir" y subrayó que "el diálogo es el camino correcto", mientras rechazó cualquier solución militar.
En declaraciones ante la prensa, Ning aseguró que el reciente alto el fuego y los esfuerzos para establecer mecanismos de negociación han recibido el apoyo de países regionales y de la comunidad internacional. La portavoz enfatizó que, una vez abiertas las puertas de la negociación, estas no deben cerrarse, y pidió avanzar hacia una solución política que considere las preocupaciones de todas las partes.
Además, China instó a reabrir las rutas marítimas lo antes posible, responder a las demandas de la comunidad internacional y preservar la estabilidad de las cadenas globales de suministro y producción. Mao Ning recordó que, desde el inicio del conflicto, China ha trabajado activamente para promover el cese de las hostilidades, destacando los cuatro puntos propuestos por el presidente Xi Jinping para fomentar la paz y la estabilidad en Medio Oriente.
El gigante asiático ha mantenido una posición destacada en los asuntos de la región, apoyando en diversos foros internacionales las soluciones políticas negociadas para los conflictos. En este contexto, numerosos líderes mundiales, incluido el expresidente estadounidense Donald Trump, han visitado China en los últimos años, con el conflicto con Irán como tema central en las discusiones.
La postura de China refleja su creciente influencia en la política global y su apuesta por un enfoque diplomático para resolver tensiones internacionales, en contraste con las estrategias más agresivas que han marcado otros conflictos en la región. El llamado a la distensión y al diálogo podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y Teherán, aunque los desafíos persisten.





