China ha lanzado un misil con capacidad nuclear desde un submarino en una prueba sin precedentes, marcando un peligroso escalamiento de su poder militar en la región. El ensayo, realizado en aguas del Pacífico, demuestra la creciente capacidad de Beijing para atacar objetivos a larga distancia desde el mar, una amenaza directa para sus vecinos y las potencias occidentales.
El proyectil, identificado como un JL-3, tiene un alcance estimado de más de 10.000 kilómetros, suficiente para alcanzar territorio estadounidense. Expertos advierten que este avance refuerza la disuasión nuclear china y altera el equilibrio de fuerzas en Asia. "Es un mensaje claro a Washington y sus aliados", señaló un analista de defensa.
La prueba se produce en medio de crecientes tensiones entre China y Taiwán, así como con países como Japón y Filipinas por disputas territoriales. Estados Unidos ha incrementado su presencia naval en la zona, incluyendo ejercicios conjuntos con Australia y Reino Unido bajo el pacto AUKUS.
Beijing insiste en que sus ejercicios son "defensivos" y cumple con sus obligaciones de no proliferación nuclear. Sin embargo, la comunidad internacional observa con alarma su rápida modernización militar.
Este lanzamiento consolida a China como la segunda potencia nuclear submarina más capaz del mundo, solo detrás de Estados Unidos. Un recordatorio de que la carrera armamentística en el Pacífico no da señales de frenar.





