La furia en China por los memes de Kylian Mbappé burlándose del exlíder Mao Zedong ha desatado una crisis diplomática inesperada con Francia, dejando perplejos a los observadores internacionales. La cuenta del astro francés fue suspendida en redes chinas tras compartir una imagen que parodiaba al fundador del Partido Comunista, causando protestas masivas en el país asiático.
Este incidente revela la compleja relación de China con su legado maoísta. Aunque el gobierno reconoce errores históricos como el Gran Salto Adelante (que provocó una hambruna con millones de muertos) y la Revolución Cultural, Mao sigue siendo considerado el padre de la China moderna que terminó con el "siglo de humillación" colonial.
Las autoridades mantienen una postura oficial establecida en 1981: 70% de aciertos, 30% de errores. Su retrato sigue presidiendo la Plaza Tiananmén y su rostro aparece en todos los billetes, aunque en círculos intelectuales se le critica abiertamente.
La reacción nacionalista ha sido desproporcionada: patrocinadores chinos han roto contratos con Mbappé, medios estatales censuran su imagen y grupos ultranacionalistas lideran campañas virales. Sin embargo, muchos jóvenes chinos consultados reconocen burlarse privadamente de Mao, comparando el fenómeno con la actitud hacia figuras controvertidas en Occidente.
Analistas sugieren que la verdadera ofensa no fue el meme en sí, sino venir de un extranjero, reflejando el dicho "de mi familia me río yo, no tú". El incidente muestra las sensibilidades históricas que persisten pese al ascenso de China como potencia global, donde el orgullo nacional y la memoria histórica siguen siendo campos minados para las relaciones internacionales.











