Irán advierte que una nueva guerra con Estados Unidos podría extenderse más allá de Oriente Medio y que el presidente Donald Trump no tendría control sobre su duración o conclusión. Así lo afirmó este domingo el portavoz militar iraní, general de brigada Mohammad Akraminia, quien aseguró que las Fuerzas Armadas de Irán han reforzado sus capacidades defensivas y ofensivas, ampliando sus objetivos potenciales a nivel regional y global. La advertencia llega en medio de crecientes tensiones entre ambos países y tras declaraciones de Trump sugiriendo que podría decidir cuándo terminaría un conflicto armado.
Akraminia declaró en la televisión estatal iraní que una posible guerra futura sería más prolongada que los enfrentamientos anteriores y que Irán está mejor preparado que al inicio de las hostilidades en febrero. Las fuerzas iraníes han modernizado sus sistemas de armamento, incorporado nuevas tecnologías y revisado sus procedimientos operativos, según el general. Además, aseguró que las instalaciones, equipos, personal e intereses estadounidenses podrían ser atacados "dondequiera que estén a nuestro alcance", lo que indica una posible expansión de las operaciones más allá del Golfo.
La advertencia iraní contrasta directamente con las declaraciones de Trump, quien durante un acto político en Texas afirmó que la guerra finalizaría cuando él así lo decidiera. El presidente estadounidense ha sugerido que la presión militar y económica podría obligar a Irán a aceptar un acuerdo sobre su programa nuclear. Sin embargo, Akraminia rechazó esta perspectiva y aseguró que Estados Unidos no podrá determinar unilateralmente el final de un nuevo conflicto.
Irán ha modificado su estrategia militar desde los últimos enfrentamientos, pasando de una postura defensiva a una que incluye operaciones ofensivas más amplias y rápidas. El país ha fortalecido sus capacidades de guerra electrónica, mejorado sus radares y desarrollado tácticas asimétricas para responder a nuevas operaciones estadounidenses. Además, ha intensificado la coordinación entre el Ejército regular y la Guardia Revolucionaria Islámica, dos fuerzas que mantienen estructuras diferenciadas pero colaboran en la planificación de acciones militares.
El conflicto entre ambos países ha escalado desde febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra infraestructuras militares iraníes. Desde entonces, Irán ha llevado a cabo ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, Qatar, Arabia Saudita, Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Una investigación basada en imágenes satelitales identificó daños en más de 115 ataques a 26 instalaciones militares estadounidenses, incluyendo sistemas de alerta temprana, radares, hangares y depósitos de combustible.
Estados Unidos ha advertido a sus aliados en Oriente Medio que deben prepararse para posibles nuevos ataques y represalias iraníes. Sin embargo, gobiernos regionales temen que una respuesta sostenida de Irán podría prolongar las hostilidades más allá de lo inicialmente previsto. Altos funcionarios de la administración Trump, incluido el vicepresidente JD Vance, han alertado que la resistencia iraní podría extender la guerra hasta enero de 2029, el final del mandato presidencial actual.
La tensión sigue creciendo tras las recientes declaraciones de Trump, quien aseguró que Estados Unidos aún debe ocuparse de "uno o dos lugares" en Irán, refiriéndose posiblemente a instalaciones nucleares. Irán, por su parte, insiste en que cualquier nueva ofensiva estadounidense podría desencadenar un conflicto más extenso y prolongado, tanto en duración como en alcance geográfico, sobre el cual Washington no tendría control total.










