China celebra el Año Nuevo Lunar con un récord de viajes y un impulso al consumo. Este martes, millones de personas en el país asiático despidieron el año de la serpiente y dieron la bienvenida al año del caballo, marcando el inicio de las festividades más importantes del calendario chino. Las familias se reúnen para disfrutar de empanadillas al vapor, símbolo de buena fortuna, y petardos para ahuyentar a los malos espíritus. Este año, se esperan 9.500 millones de viajes en un período de 40 días, 500.000 más que en 2023, en lo que supone un nuevo hito histórico.
El Festival de Primavera, como también se conoce a esta celebración, es la única oportunidad para muchos trabajadores migrantes de reunirse con sus familias. China, con una alta migración laboral, experimenta el mayor desplazamiento humano del mundo, que también actúa como catalizador del consumo en una economía en busca de recuperación. De esos viajes, 540 millones se harán en tren, casi 100 millones en avión y el resto por carretera.
En Pekín, miles de personas se congregaron en la Estación del Sur, cargadas de maletas y provisiones como fideos instantáneos. El ambiente prevacacional ya se respiraba en el centro histórico, con visitas al Templo del Lama y paseos por las tradicionales callejuelas. El éxodo masivo alcanzará su punto más alto este fin de semana. Mientras los trabajadores viajan de las ciudades costeras a las provincias rurales, el turismo fluye en sentido opuesto: los habitantes del sur buscan las últimas nieves del norte o el famoso festival de hielo de Harbin, mientras los del norte prefieren las playas tropicales de Hainan.
El Gobierno chino ha lanzado un plan de estímulo sin precedentes para impulsar el consumo interno, destinando 2.000 millones de yuanes (250 millones de euros) en cupones de descuento y cheques regalo. Además, se ha implementado una lotería en más de 50 ciudades, donde cualquier gasto de 100 yuanes (unos 8,5 euros) da derecho a participar en rifas millonarias. Estas medidas buscan enfrentar el clima pesimista y reducir la dependencia de las exportaciones como motor económico.
En el ámbito internacional, las tensiones geopolíticas también influyen en las tendencias turísticas. Japón, antes el destino favorito de los chinos, verá un descenso del 60 % en visitantes debido al deterioro de las relaciones diplomáticas. En noviembre, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, visitó Taiwán, lo que llevó a China a desaconsejar los viajes a Japón por "graves peligros de seguridad".
Corea del Sur, por otro lado, se ha convertido en el nuevo destino preferido. Este año, unos 250.000 chinos visitarán el país, un 52 % más que en 2023. El puerto de Busan recibirá 173 cruceros procedentes de China, frente a los ocho del año pasado, y más de 300 llegarán a la isla de Jeju, el principal destino turístico surcoreano. La cultura K-pop, la cosmética y las clínicas de cirugía estética han atraído a miles de visitantes, mientras que las políticas recíprocas de exención de visados han facilitado los viajes.
China y Corea del Sur han fortalecido sus lazos tras la victoria electoral de Lee Jae Myung, quien promueve una relación más cercana con Pekín. Esta sintonía política contrasta con las tensiones que enfrenta Japón, que ya sufrió un descenso similar en el turismo chino cuando permitió el despliegue de un escudo antimisiles estadounidense en su territorio, algo que China percibió como una amenaza.
Este Año Nuevo Lunar no solo marca el inicio de nuevas tradiciones, sino también un cambio en las dinámicas económicas y turísticas de Asia Oriental.





