Brasil está acelerando las pruebas para aumentar la proporción de biodiésel en el diésel convencional, como respuesta a la suba de precios de los combustibles provocada por la guerra en Medio Oriente. El gobierno brasileño evalúa elevar la mezcla obligatoria de biodiésel del 15% actual hasta un 20%, en un intento por reducir su dependencia del petróleo importado y fortalecer su seguridad energética.
El aumento en la demanda de biodiésel podría impulsar las exportaciones de soja, ya que Brasil es el mayor productor mundial de esta oleaginosa. Gran parte de su producción se destina a China, donde se utiliza para elaborar alimentos para animales. La industria brasileña de biocombustibles ve en la crisis energética global una oportunidad para expandir el uso del diésel a base de soja y el etanol en la gasolina.
Para acelerar el proceso, el gobierno está considerando contratar más laboratorios para realizar las pruebas técnicas. Actualmente, con un solo laboratorio, el proceso podría demorar hasta 14 meses, pero con la incorporación de más instalaciones, el plazo podría reducirse a apenas cuatro meses. El sector privado ha ofrecido compartir los costos de las pruebas para agilizar la aprobación de las nuevas mezclas.
La iniciativa cuenta con el respaldo de AliancaBiodiesel, una nueva alianza entre Abiove, la asociación de la industria de la soja, y Aprobio, el grupo de biocombustibles. Esta alianza también promueve la realización de pruebas en equipos y aboga por una mayor flexibilidad para que los consumidores puedan utilizar biodiésel en cualquier proporción de mezcla de manera voluntaria.
El biodiésel brasileño es actualmente más barato que el diésel convencional, lo que refuerza los argumentos a favor de las mezclas más altas. “Tenemos un activo que garantiza la seguridad energética y que nunca estará en falta, ya que Brasil tiene abundante materia prima”, afirmó Andre Nassar, jefe de Abiove, en declaraciones a Reuters. Además, señaló que la guerra en Medio Oriente podría prolongarse, lo que hace urgente completar las pruebas en un plazo más corto.
Brasil importa aproximadamente una cuarta parte del diésel que consume, por lo que el aumento en el uso de biodiésel podría mejorar significativamente su independencia energética. Esta medida no solo beneficiaría al país, sino que también podría tener un impacto positivo en el mercado global de combustibles, al reducir la presión sobre los suministros de petróleo en un contexto de incertidumbre geopolítica.





