El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, de 70 años, se encuentra "estable" tras someterse este lunes a una segunda cirugía para tratar sus persistentes crisis de hipo, según informaron sus médicos. Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, podría recibir el alta hospitalaria y regresar a prisión este jueves si no hay complicaciones.
Claudio Birolini, uno de los médicos del exmandatario, explicó que los especialistas han trabajado para bloquear parcialmente los nervios frénicos en ambos lados del cuerpo de Bolsonaro. Esto con el objetivo de reducir los fuertes espasmos que padece desde hace meses, posiblemente como consecuencia del apuñalamiento que sufrió durante la campaña presidencial de 2018. Aunque la primera intervención, realizada el sábado, no tuvo éxito, los médicos confían en que esta segunda operación pueda aliviar su condición.
Bolsonaro ha enfrentado múltiples problemas de salud en los últimos meses. Además de estas cirugías, el pasado 25 de diciembre fue intervenido para corregir una hernia inguinal bilateral. Tras la intervención de este lunes, el exmandatario sufrió un episodio de hipertensión, pero logró estabilizarse con medicación intravenosa. Según Birolini, también se someterá a una endoscopia este martes o miércoles para evaluar su tracto gastrointestinal.
El líder ultraderechista fue condenado por la Corte Suprema de Brasil por "liderar" un complot para "perpetuarse en el poder" tras perder las elecciones presidenciales de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Desde finales de noviembre cumple su condena en la sede de la Policía Federal en Brasilia. Sus abogados han solicitado en varias ocasiones que se le conceda prisión domiciliaria por motivos humanitarios debido a su delicado estado de salud, pero todas las peticiones han sido rechazadas.
Además de su condena por golpismo, Bolsonaro está inhabilitado para postularse a elecciones hasta 2060. Su futuro político parece cerrado, mientras enfrenta tanto los desafíos legales como los problemas de salud que lo han afectado en los últimos meses. El caso sigue siendo uno de los más controvertidos en la historia reciente de Brasil.





