Bernie Sanders defiende regímenes autoritarios en Cuba y Venezuela mientras ignora crímenes contra derechos humanos
Hace una década, Bernie Sanders sorprendió al defender públicamente a las dictaduras de Cuba y Venezuela durante una incómoda entrevista. Hoy, el senador estadounidense repite el mismo discurso, justificando su apoyo a gobiernos autoritarios mientras ignora las graves violaciones de derechos humanos en ambos países.
En una reciente entrevista con El País, Sanders calificó la política de EE.UU. hacia Venezuela como "imperialismo a la antigua" y defendió el derecho de América Latina a decidir su futuro sin injerencias. Sin embargo, omitió mencionar que en Cuba y Venezuela ese "derecho" fue arrebatado por regímenes que suprimen elecciones libres, persiguen opositores y silencian a la prensa.
Sanders, un referente de la izquierda estadounidense, evita condenar los abusos documentados en ambos países: presos políticos, torturas, censura y éxodos masivos de ciudadanos que huyen de la represión. Su postura no es un caso aislado. Figuras jóvenes como Alexandria Ocasio-Cortez y Zohran Mamdani también eluden criticar abiertamente a los gobiernos de La Habana y Caracas.
Expertos señalan que esta ambigüedad refleja una tendencia peligrosa: justificar autoritarismos bajo el disfraz de "antiimperialismo". Mientras Sanders denuncia la intervención de EE.UU., calla ante líderes que llevan décadas en el poder, eliminando cualquier posibilidad de democracia.
La incoherencia es clara: si los pueblos tienen derecho a elegir su destino, ¿por qué Sanders no exige libertades básicas para cubanos y venezolanos? Su silencio legitima regímenes que han sumido a millones en la pobreza y el miedo.
Mientras tanto, las víctimas de estas dictaduras esperan una izquierda que condene con igual firmeza el imperialismo y la tiranía. Algo que, al menos por ahora, Bernie Sanders no está dispuesto a hacer.





