Jeffrey Epstein, el depredador sexual estadounidense, convirtió a Barcelona en su centro de operaciones tras Nueva York, aprovechando la red de trata vinculada al mundo del modelaje para captar a jóvenes víctimas. Según documentos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de EE.UU., la capital catalana fue un oasis de anonimato para Epstein, quien se hospedaba en el lujoso hotel W frente al mar y frecuentaba restaurantes exclusivos como Bocanegra.
Epstein, quien se quitó la vida en prisión en 2019 antes de ser juzgado por explotación sexual, utilizó Barcelona como puente entre Ibiza y Nueva York para trasladar a sus víctimas. Daniel Siad, un empresario francoargelino que actuaba como reclutador, describió en correos electrónicos cómo la ciudad estaba llena de turistas y era más segura que París. Siad colaboraba con agencias de modelos, como Uno Models, para captar jóvenes, a quienes ayudaba con vuelos, visados y alojamiento antes de explotarlas sexualmente.
El magnate también expresó su desinterés por otras ciudades europeas como Madrid, a la que calificó de "machista", y París, que consideraba "un pueblo". Sin embargo, su obsesión por España lo llevó a considerar la compra de mansiones en Palma de Mallorca, Ibiza e incluso un palacio en Marrakech inspirado en la Alhambra de Granada, aunque estos planes nunca se materializaron.
Los documentos también revelan detalles escandalosos, como el pago de tratamientos médicos para las jóvenes, incluyendo uno para eliminar el acné, y el uso de plataformas de citas como IQ Elite, dirigida a personas de alta capacidad intelectual y ya desactivada. Además, Epstein recibía fotos de posibles víctimas enviadas por Siad, quien mencionaba a modelos "top" y destacaba su conexión con el mundillo de las agencias.
Esta red internacional de explotación, que incluía a menores de edad, encontró en España un terreno fértil para sus actividades criminales, dejando al descubierto una trama oscura que involucró a varias figuras del mundo del modelaje y el empresarial. La publicación de estos documentos ha puesto en evidencia la magnitud de los crímenes de Epstein y sus colaboradores.





