Un atentado con explosivos sacudió esta noche la exclusiva zona residencial de Mónaco, dejando tres heridos graves, entre ellos el oligarca ucraniano Vadim Ermolaev, su esposa y su hijo de 13 años. La explosión ocurrió alrededor de las 21:00 horas, cuando un hombre vestido de negro depositó una mochila bomba frente a la entrada del edificio donde residía la familia y huyó del lugar rápidamente.
Las autoridades monegascas confirmaron que el artefacto estaba cargado de tornillos y metralla, una técnica diseñada para maximizar el daño. Aunque se descartó inicialmente que se tratara de un ataque terrorista, el fiscal general de Mónaco, Stéphane Thibault, anunció que se ha abierto una investigación por intento de asesinato y por la colocación de explosivos en vía pública.
El príncipe de Mónaco calificó el suceso como un "crimen atroz" y prometió encontrar a los responsables del ataque, en un país considerado uno de los más seguros del mundo. En colaboración con la policía francesa, las autoridades del principado están rastreando al sospechoso, quien podría haber huido a Francia. Un equipo de 15 investigadores del Servicio Interdepartamental de la Policía Judicial de los Alpes Marítimos está involucrado en la investigación.
La explosión también afectó a otras dos personas, quienes resultaron heridas por fragmentos de cristales desprendidos de los escaparates cercanos. Entre las víctimas principales, la esposa del oligarca es la más grave, con heridas críticas que la llevaron a ser intervenida quirúrgicamente en un hospital de Niza, donde su vida corre peligro. Su marido también será trasladado a Niza o Marsella, dependiendo de sus necesidades médicas, mientras que el menor permanece hospitalizado en condiciones menos graves.
Vadim Ermolaev, de 58 años, es un controvertido empresario ucraniano sancionado por su país en 2023 por sus vínculos financieros con Rusia. Tras perder su ciudadanía ucraniana, se instaló en Mónaco. Se le acusa de blanqueo de capitales y de exportar vinos de Crimea a Rusia bajo la etiqueta de "indicación geográfica protegida", una maniobra para eludir las sanciones internacionales contra productos de la península ucraniana anexionada por Moscú en 2014.
El ataque ha puesto en alerta a las autoridades de Mónaco y Francia, quienes buscan esclarecer los motivos detrás del atentado y capturar al responsable. Este suceso marca un inusual episodio de violencia en uno de los enclaves más exclusivos y aparentemente seguros del mundo.





