EE.UU. evalúa retirarse de Oriente Medio tras devastador ataque iraní en Bahréin que causó miles de millones en daños
Una serie de ataques iraníes ha dejado en ruinas partes clave de la base naval estadounidense en Bahréin, obligando a Washington a replantear su presencia militar en la región. Según The Wall Street Journal, los bombardeos, repetidos entre febrero y junio, destruyeron el cuartel general, dos estaciones satelitales y una docena de edificios, con daños estimados en hasta 5.100 millones de dólares.
Aunque no hubo víctimas mortales —el personal fue evacuado—, las imágenes muestran instalaciones críticas reducidas a escombros. Entre las más afectadas está la sede de la Quinta Flota, encargada de operaciones en Oriente Medio, ahora "inutilizable" y con un costo de reconstrucción de 200 millones.
Reconfiguración forzada
El Pentágono baraja opciones radicales: desde trasladar bases a zonas más seguras hasta abandonar estructuras dañadas. "Lo decisivo no será el costo de los edificios, sino el equipamiento perdido", advirtió Mark Cancian, exmarine y analista del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS).
El CSIS reveló que la guerra con Irán ya le ha costado a EE.UU. 40.000 millones, con entre 2.200 y 5.100 millones solo en bases. La de Bahréin —construida hace décadas y ahora expuesta como vulnerable— requerirá 400 millones para ser operativa, sin contar refuerzos antiataques.
¿Retirada o reinvención?
Expertos como el exvicealmirante Kevin Donegan descartan una salida total: "La pregunta es cómo rediseñar la base". Sin embargo, Ravi Chaudhary, exsubsecretario de la Fuerza Aérea, insiste en que las decisiones actuales definirán el rol de EE.UU. en la región "para los próximos 50 años".
Mientras, las comunicaciones siguen resentidas: dos estaciones satelitales (valoradas en 20 millones cada una) fueron pulverizadas. El Comando Central (CENTCOM) prioriza proteger al personal, pero la sombra de más ataques planea sobre una estrategia que, hoy, parece en revisión forzosa.





