Kuwait confirmó hoy un ataque contra una planta de energía y desalinización en su territorio, en medio de una escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán que ya cumple siete días consecutivos de enfrentamientos. El incidente amenaza con alejar aún más cualquier posibilidad de un acuerdo de paz duradero en la región.
Fuentes oficiales kuwaitíes no han atribuido formalmente la autoría del ataque, pero el suceso coincide con los crecientes choques entre fuerzas estadounidenses y milicias respaldadas por Irán en Oriente Medio. Las instalaciones afectadas proporcionan electricidad y agua potable a miles de civiles, lo que aumenta el temor a una crisis humanitaria.
El Pentágono reiteró su "compromiso con la defensa de aliados regionales", mientras que Teherán acusó a Washington de "provocar inestabilidad". Ambos bandos intercambiaron ataques esta semana, incluyendo bombardeos en Irak y Siria, sin que se vislumbre una tregua.
Expertos advierten que la violencia podría extenderse si no hay mediación internacional. La ONU pidió "máxima contención", recordando que la región ya sufre conflictos en Yemen y Líbano. Kuwait, tradicional mediador en la zona, se encuentra ahora en la línea de fuego.
La crisis comenzó tras el colapso de las negociaciones nucleares entre Irán y Occidente el mes pasado. Con las hostilidades en aumento, analistas temen un efecto dominó que desestabilice aún más el Golfo Pérsico, clave para el suministro global de petróleo.
