Alcaldes europeos claman a Bruselas por una solución urgente a la crisis de vivienda
Los alcaldes de las principales capitales de la Unión Europea, incluidas Barcelona, París y Roma, han exigido este jueves a la Comisión Europea medidas urgentes para frenar la crisis de vivienda que azota a sus ciudades. En un plan entregado en Bruselas, reclaman más financiación, regulación de alquileres turísticos y una definición común de "zonas bajo estrés habitacional" para aplicar políticas de emergencia.
Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, lideró la petición junto a sus homólogos Roberto Gualtieri (Roma) y Emmanuel Grégoire (París). "Estamos en primera línea de este combate por la vivienda asequible, pero necesitamos herramientas y dinero para dar resultados", declaró Collboni tras reunirse con la vicepresidenta Teresa Ribera y el comisario de Vivienda, Dan Jorgensen.
Seis prioridades para Europa
El documento presentado identifica seis áreas críticas:
- Definir "zonas tensionadas" para activar medidas como límites al alquiler.
- Aumentar la financiación europea, actualmente "insuficiente".
- Combatir la especulación inmobiliaria.
- Regular los alquileres turísticos, que reducen el parque de viviendas.
- Mejorar la gobernanza local.
- Atajar el sinhogarismo.
"La vivienda es un problema europeo que requiere soluciones europeas", insistió Collboni, quien propuso incluso flexibilizar las reglas de déficit para que los gobiernos puedan invertir más.
Alquileres turísticos en la mira
Los ediles pidieron a Bruselas normas más duras contra plataformas como Airbnb, que según ellos encarecen los barrios. "Debemos poder decidir en nuestras ciudades", exigió el alcalde barcelonés, cuya administración ya anunció la eliminación progresiva de 10,000 pisos turísticos.
La vicepresidenta Ribera se comprometió a estudiar las propuestas para la futura ley europea de vivienda asequible. Mientras, los alcaldes mantendrán presiones: este viernes se reunirán con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, pionero en llevar este tema a la agenda de la UE.
La crisis de accesibilidad ya no es un problema local, sino una batalla continental donde las grandes ciudades piden armas legales y económicas para proteger a sus ciudadanos.





