Los agricultores valencianos enfrentan una grave crisis debido a la posible escasez de fertilizantes, un problema que amenaza con paralizar sus cultivos en plena temporada crítica. La guerra en Irán, sumada a las recientes decisiones de China y Rusia de bloquear las exportaciones de estos productos, ha disparado los precios y generado temores de desabastecimiento en España. El estrecho de Ormuz, por donde transita casi la mitad de la urea y un tercio del amoniaco necesarios para fabricar fertilizantes, se ha convertido en un punto clave de preocupación.
Carles Peris, secretario general de La Unió, advierte que la situación es de "gran incertidumbre". Además del aumento de precios, que ya había afectado al sector tras la guerra en Ucrania, existe un riesgo creciente de escasez de materias primas como nitrógeno, potasio y fósforo. Ante este panorama, algunos agricultores están optando por alternativas orgánicas y bacterias para fertilizar sus cultivos, una medida temporal que podría salvar la próxima temporada.
La organización AVA-ASAJA también ha expresado su preocupación. José Francisco Sales, su responsable técnico, destaca que los costes de los fertilizantes han aumentado entre un 35% y un 45% desde el inicio de la guerra en Ucrania. Aunque por ahora no se han registrado problemas de suministro, el sector está en alerta ante posibles desabastecimientos en las próximas semanas. Sales reclama a la Unión Europea que revise el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que grava la importación de fertilizantes pero no los productos agrícolas de terceros países que los utilizan.
La Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe) ha señalado que, aunque la mayoría de las materias primas en España provienen de Egipto y Argelia, el incremento en los precios del petróleo y el gas natural está afectando directamente los costes de producción. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que los precios globales de los fertilizantes podrían aumentar entre un 15% y un 20% en los próximos años si persiste la crisis.
Ante esta situación, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas, ha solicitado a la Comisión Europea que elabore un plan de acción urgente para garantizar el suministro de fertilizantes. Durante una reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, Planas subrayó la necesidad de reducir la dependencia europea de estos productos, un punto débil que ya se hizo evidente tras el conflicto en Ucrania. Además, el Gobierno español ha destinado 500 millones de euros en ayudas directas para la adquisición de fertilizantes, aunque esta medida no resuelve el problema del posible desabastecimiento.
El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, ha anunciado una reunión urgente con el sector el próximo 13 de abril para estudiar posibles medidas que mitiguen la escalada de precios. Hansen descartó eximir a los fertilizantes del CBAM pero planteó utilizar los ingresos generados por este mecanismo para ayudar a estabilizar los costes.
La crisis de fertilizantes en España es un reflejo de un problema global que ya está afectando a potencias agrícolas como Estados Unidos y Brasil. Con la temporada de fertilización en pleno apogeo, el sector agrícola valenciano enfrenta un desafío crítico que podría tener repercusiones en la producción alimentaria de toda Europa.





